jueves, 15 de mayo de 2014

Maladeta amenazante

Justo en la entrada del glaciar y una vez superados los 3.000 metros de altitud la Maladeta nos desafía cubierta de nubes y nos hace reflexionar sobre si merece la pena intentar o no la cima. Tenemos que tomar una decisión, la cima está cerca pero a la vez está lejos. El cielo está cubierto, son nubes que no parecen muy importantes, si miramos atrás podemos ver claros en el cielo, pero si miramos a la cima todo parece oscuro.

A estas alturas y solos en la montaña la sensación de peligro se acentúa de forma evidente. Ninguno decimos nada, nuestra cara lo dice todo, seguimos o abandonamos, nuestras sensaciones son buenas, pero una simple mirada basta para darse cuenta que de aquí no vamos a pasar. Trás un rato mirando lo cerca que hemos estado de conseguirlo nos damos la vuelta y comenzamos a destrepar los más de 1.200 metros de desnivel que nos separan del final de esta aventura.





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